domingo, julio 25, 2021

The Lancet habla sobre el fracaso que significa el mecanismo Covax para eliminar la pandemia

La revista científica The Lancet lamentó que «una hermosa idea» como la iniciativa Covax se haya quedado corta y culpó a los países ricos por ello.

En un artículo publicado el sábado, la prestigiosa publicación británica detalló que en un principio el programa debía servir para suministrar vacunas contra la covid-19 en todo el mundo, promoviendo la solidaridad y la equidad, pero terminó dependiendo de «la voluntad de los países ricos» para compartir sus dosis.

Lanzada en abril de 2020, Covax es una iniciativa global liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y dos grupos de defensa de las vacunas: la fundación Gavi y la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI).

El ambicioso plan trabaja para el desarrollo, compra y entrega de vacunas en un gran número de países; su objetivo es garantizar que las vacunas se compartan de manera equitativa entre todas las naciones, ricas y pobres.

Pero según The Lancet, esto no se ha cumplido.

El investigador Gavin Yamey de la Universidad de Duke, en EE.UU., que trabajó en el diseño de Covax, lo describió como «una hermosa idea, nacida de la solidaridad», que «desafortunadamente» no dio los frutos esperados.

«Los países ricos se comportaron peor que en las peores pesadillas de cualquier persona», agregó.

Desde su lanzamiento, el mecanismo Covax ha recibido numerosas críticas. El doctor Clemens Martin Auer, miembro del directorio de la OMS, afirmó que Covax había tardado en asegurar acuerdos de vacunas, mientras que EE.UU. y algunos de los participantes más ricos de Covax fueron acusados ​​de acaparar vacunas.

Covax se lanzó en abril de 2020 con el objetivo de distribuir 2.000 millones de dosis de vacunas para fines de 2021.

Su objetivo era recibir donaciones de dinero y vacunas de los países más ricos y asignarlas equitativamente a los países más pobres en función de su población.

La idea es que cada país pueda recibir vacunas, sin importar si tiene dinero para pagarlas, y que haya más vacunas para todos.

La base de la iniciativa es que los países más adinerados -y, por ende, con mayor posibilidad de acceder a vacunas- aporten una donación conjunta que permita invertir en la producción de más vacunas y más dosis.

Bajo este modelo, los países más ricos pagarían por adelantado por las candidatas a vacunas, los de menores ingresos recibirían donaciones para ayudarlos a comprar las suyas, y los 92 países más pobres del mundo recibirían sus vacunas sin costo.

De esa manera, según explica The Lancet, Covax esperaba recoger dinero para invertir en el desarrollo de nuevas posibles vacunas, al tiempo que adquiría músculo financiero como comprador para reducir los precios para todos los participantes.

El problema, según la revista, comenzó cuando los más ricos comenzaron a cerrar acuerdos bilaterales directamente con las farmacéuticas para asegurar sus propias vacunas.

Por ejemplo, en agosto de 2020, Estados Unidos ya había logrado siete acuerdos con seis compañías, con las que obtendría 800 millones de dosis, suficiente para vacunar al 140% de su población, según datos de la Universidad de Duke, citados por The Lancet.

De manera similar, Reino Unido logró cinco acuerdos que le alcanzarían para vacunar al 225% de su población; y la Unión Europea firmó dos acuerdos que le aseguraban 500 millones de dosis.

Según The Lancet, estas inversiones tempranas les permitieron a los países ricos ganarse los primeros puestos para recibir vacunas cuando estuvieran listas.

En cambio, «como Covax no tenía los medios para competir, fue relegado a la parte de atrás», dice The Lancet.

Según Yamey, se sabía que los países ricos buscarían acuerdos directamente con los fabricantes de vacunas, pero se esperaba que también invirtieran en Covax, como una suerte de seguro en caso de que algunas de esas compañías no lograra una vacuna exitosa.

La mayoría de ellos no invirtió en Covax, dice Yamey.

«Treinta países pasaron por alto Covax e hicieron grandes acuerdos directamente con los laboratorios», señala el experto.

«Tuvieron mucha suerte de que las vacunas funcionaran. Y como vaciaron los estantes, no quedaron dosis suficientes para Covax «, lamentó.

«Injusto y contraproducente»

En América Latina, países como Cuba, Guatemala, Uruguay y Venezuela también han criticado abiertamente el programa Covax y su eficacia.

Hasta el momento cerca de 2.000 millones de dosis han sido distribuidas; la iniciativa Covax solamente ha ayudado a repartir menos del 4% de todas esas vacunas, de acuerdo con el artículo de The Lancet.

Esto pese a que el mecanismo logró recaudar US$8.300 millones para la adquisición y entrega de dosis en países de ingresos bajos y medios.

Asimismo, Covax aspiraba entregar 2.000 millones de vacunas a los países pobres para finales de 2021, pero ahora muchos dudan de que se logre alcanzar esa meta.

El pasado el 2 de junio, en el marco de la Cumbre de la Alianza Gavi sobre el Compromiso Anticipado de Mercado de Covax, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, destacó que hasta el momento 10 países han administrado el 75% del total de las vacunas contra la covid-19 en todo el mundo.

«Pero, en los países pobres, los trabajadores de la salud y las personas con enfermedades preexistentes no pueden acceder a ellas. Esto no solo es claramente injusto, también es contraproducente», alertó.

«Covax ha entregado más de 72 millones de dosis a 125 países. Pero eso es mucho menos de las 172 millones que debería haber entregado a estas alturas «, añadió.

Algunos defienden que la iniciativa ha avanzado lentamente como resultado de la falta de infraestructura sanitaria en muchos de los países receptores y, en parte, debido al escepticismo que persiste sobre las vacunas en algunas regiones del mundo.

La entrega de dosis también se ha retrasado porque, tras el estrepitoso aumento de casos en India, los funcionarios de ese país restringieron las exportaciones para proteger a su propia población, según indica un artículo de la revista especializada Scientific American.

Y es que la fábrica del Serum Institute en India es vital para la producción de vacunas Oxford-AstraZeneca destinadas al programa.

Mientras algunos países han vacunado a una gran parte de su población, muchos otros apenas están comenzando su campaña de vacunación y otros todavía están esperando la llegada de sus primeras dosis.

«Nadie está a salvo, a menos que todos estemos a salvo», advierte la OMS en su sitio web.

No obstante, incluso si el mecanismo Covax cumple su objetivo de vacunar al 20% de la población en los 92 países en los que se ha puesto esa meta, el porcentaje queda muy por debajo del nivel de inmunidad que los expertos consideran como necesario para acabar con la pandemia.

La OMS ha sugerido que para ponerle fin a la crisis sanitaria es necesario vacunar a al menos el 70% de la población.

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