miércoles, abril 21, 2021

Ricardo Monreal propuso regular operación de calificadoras de riesgo

El líder de Morena en el Senado, Ricardo Monreal se pronunció por regular la actuación de las llamadas calificadoras de riesgo ante el impacto y los conflictos de intereses que existen en su operación.

«El impacto de las empresas calificadoras de riesgo y los conflictos de intereses que existen en su operación hacen necesaria una regulación que garantice su objetividad», señaló.

En un artículo publicado en sus redes sociales, Monreal Ávila recordó que este asunto no es nuevo, ya que en otros países como la Unión Europea y Estados Unidos ya se han dado pasos en esta materia.

“En el caso de México, este debate deberá llevarse a cabo tarde o temprano. Las democracias no pueden darse el lujo de no debatir, de no discutir o de no tomar decisiones en temas que atañen a las y los ciudadanos, a la economía, al combate a la corrupción, al combate del pensamiento único o tecnocrático, o a las finanzas públicas. De este tipo de debates depende que una democracia se consolide y/o se fortalezca por el bien de todas y de todos”, indicó.

Monreal recordó que recientemente, la Organización de las Naciones Unidas, por medio de su experta independiente sobre deuda externa y derechos humanos, YeufeN Li, indicó que estas agencias de calificación crediticia tiene una influencia excesiva sobre las decisiones de los préstamos, condiciones e intereses de la deuda soberana de los países.

El legislador aseveró que la experta llamó reformar urgentemente la arquitectura internacional de la deuda, suspender la emisión de calificaciones de crédito durante las crisis, como la del Covid-19, y a revisar los criterios de operación de las calificadoras de riesgo crediticio.

Monreal recordó que las calificadoras de riesgo son entidades privadas que pueden ser contratadas para evaluar la solvencia económica de empresas privadas o públicos, de Estado, de entidades territoriales, de instituciones bancarias y de seguros por medio de una calificación.

En términos simples, agregó, esto significa que las también llamadas agencias calificadoras miden el riesgo de no reembolso de las deudas que presente el deudor.

Monreal sostuvo que lo anterior se ha convertido en la posibilidad, o no, para dichos Estados o empresas de contratar crédito, de contar con mejores condiciones de financiamiento o de atraer inversiones.

“Las calificaciones otorgadas permiten, o no, encontrar financiamiento a instituciones estatales o privadas como se ha referido. Ello no es un asunto menor ya que lo que puede estar en juego es el desarrollo de los países, es decir, el bienestar de las personas. Si bien es cierto que los gobiernos a cualquier nivel deben conducirse con responsabilidad económica y transparencia en el uso de los recursos, también es verdad que los capitales se han transnacionalizado, lo cual genera una batalla importante entre los gobiernos de los distintos países por atraerlos”, resaltó.

Actualmente, detalló, existen alrededor de 150 calificadoras en el mundo, pero sólo algunas tienen vocación mundial, de ahí que tres de ellas -Moddy’s, Standard & Poor’s y Fitch Rating- cuentan con más del 92 por ciento del mercado global.

«Ello les permite, sin duda, ejercer el poder de mercado debido a este oligopolio prevaleciente de facto. El resto de las agencias como por ejemplo la canadiense Domination Bond Rating Service, la estadounidense A.M. Best (especialista en calificaciones de las empresas aseguradoras), la japonesa Japan Credit Rating Agency, entre otras, comparten el porcentaje restante del mercado global», agregó.

La dinámica de calificación supone, dijo, que las empresas públicas o privadas o los Estados que busquen inversiones o préstamos en un mundo globalizado, en donde el capital puede provenir de cualquier lugar, solicitan ser calificados con el fin de poseer una buena nota de solvencia. De esta manera, dichas empresas o Estados brindan la información financiera a las calificadoras, las cuales examinan esos datos y emiten su nota.

“Ello ha dado lugar a críticas negativas hacia las calificadoras por el hecho de que puede existir conflicto de intereses entre éstas y sus clientes ya que si, por ejemplo, los calificaran mal, éstos no volverán a requerir de sus servicios de calificación”, reiteró.

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