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Reserva congelada se está derritiendo

Científicos acuden a Tuyuksu para medir cómo el cambio climático está afectando al hielo del planeta

Un día de verano en lo alto de las montañas de Almaty, la ciudad más grande Kazajistán, el glaciar de Tuyuksu se está derritiendo a un ritmo vertiginoso. Los riachuelos bajan por el delgado borde principal del glaciar.

Como lo ha hecho durante dos décadas, Maria Shahgedanova, glacióloga de la Universidad de Reading en Inglaterra, ha venido aquí a revisar el Tuyuksu. Como uno de los glaciares analizados durante más tiempo en el mundo, el Tuyuksu ayuda a medir cómo el cambio climático está afectando al hielo del planeta.

El asunto es especialmente urgente en Asia central, donde los glaciares que se derriten a gran velocidad implican que la gente tiene menos tiempo, quizá solo un par de décadas, con el fin de prepararse para la reducción de suministros de agua potable y de cultivos.

Los glaciares son la nieve de hace siglos, comprimida a lo largo del tiempo, que se convirtió en ríos de hielo con un flujo lento, de hasta 304 metros de grosor en la zona de Tian Shan con un mayor grosor en otras partes. Jamás son estáticos, pues acumulan nieve en el invierno y pierden hielo cuando se derriten durante el verano.

La mayoría también se están volviendo más cortos. Los pequeños en lugares como las Montañas Rocosas y los Andes han desaparecido. Además, los investigadores dicen que incluso si se redujeran drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero de inmediato, ya ha habido suficiente calentamiento para que los glaciares de todo el mundo sigan encogiéndose.

Estos grandes derretimientos globales contribuyen al aumento del nivel del mar. Afectan la producción de hidroelectricidad. Provocan desastres como inundaciones rápidas y catastróficas, así como flujos de escombros. Alteran los ríos y los ecosistemas, y afectan a los organismos que los habitan.

No obstante, en un clima cálido el derretimiento excede la acumulación, lo cual da como resultado una pérdida neta de hielo. Eso está ocurriendo en Kazajistán y en todo el mundo.

Los casi 150.000 glaciares del mundo, sin incluir las grandes láminas de hielo de Groenlandia y la Antártida, cubren alrededor de 517.998 kilómetros cuadrados de la superficie de la Tierra. Durante las últimas cuatro décadas han perdido el equivalente a una capa de hielo con un grosor de 21 metros.

Sin embargo, aquí en Tian Shan, el efecto más grande podría observarse en el suministro de agua destinada a las personas y la agricultura.

Mientras se derrite el Tuyuksu, los riachuelos se convierten en torrentes, que abren canales en la superficie. Los flujos se unen y forman una corriente que se combina con las de otros glaciares que se derriten y terminan por convertirse en el Pequeño Río Almaty, uno de varios ríos alimentados por glaciares que fluyen a través y alrededor de la ciudad. Suministran parte del agua potable para los dos millones de habitantes de la región, así como del agua de riego para los campos de cultivos afuera de la ciudad.

El escurrimiento de las montañas arriba del Almaty no ha disminuido hasta ahora, dijo Shahgedanova.

Además de medir la pérdida de hielo en el Tuyuksu, Shahgedanova y sus colegas estudian el agua en el Pequeño Almaty y otros ríos.

No todo proviene de los glaciares que se derriten; una parte se origina en el derramamiento de la lluvia y la nieve que se derrite, que, según predicen algunos modelos climáticos, podrían aumentar en la región. Otras fuentes incluyen las zonas de descongelamiento del terreno congelado, o permafrost, y enormes pilas de fragmentos rocosos y hielo que dominan el paisaje debajo de muchos glaciares.

Los investigadores analizan pruebas de corrientes para determinar la mezcla de fuentes de agua, lo cual es importante para hacer proyecciones sobre el futuro de los ríos. Un glaciar que se derrite al principio puede aumentar el flujo de las corrientes, pero el glaciar termina por alcanzar un punto crítico, llamado flujo máximo, y el agua de deshielo comienza a disminuir.

En las montañas de Kazajistán, el declive podría comenzar antes. Gran parte del agua del Tuyuksu y otros glaciares termina por llegar a las llanuras del norte de Almaty, donde riega los cultivos. Cuando los flujos de estos ríos comiencen a disminuir, los campesinos de la región podrían enfrentar una crisis.

La mayoría de las obras de riego en la región datan de la era soviética. Son viejas, están desgastadas y resultan poco eficaces: muchos canales y zanjas están cubiertos de tierra, no de concreto, por lo que el agua se filtra.

El agua no se administra bien. La mayoría de los campesinos ahora toman toda el agua que necesitan, sin tener que considerar cuánta usan. No hay muchos incentivos, ni dinero, para instalar mejoras como el riego por goteo que ahorraría agua y mejoraría la productividad.

No obstante, la gestión más eficaz de agua es lo que necesita Kazajistán con el fin de prepararse para los días en que el flujo de los ríos alimentados por los glaciares comience a disminuir.

Redacción unomásuno

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D.R. unomásuno, UTV 2019