viernes, mayo 7, 2021

Policía colombiana ataca a ciudadanos en Calí

*Enfrentamientos dejan al menos 20 muertos

Colombia vivió este martes una nueva jornada de violencia que ha alertado a los organismos internacionales, ya que hay 20 muertos, 87 desaparecidos y más de 800 heridos desde que las protestas arrancaron el miércoles pasado por una reforma tributaria que el presidente Iván Duque ya ha retirado. La marcha atrás no ha enfriado los ánimos.

La ONU y la Unión Europea han condenado la brutalidad policial y han pedido que los responsables de la represión respondan por sus actos. Por los enfrentamientos de la policía contra civiles que se manifiestan pacíficamente en la ciudad de Calí, donde se ha producido el mayor número de muertes.

Los enfrentamientos entre policía y manifestantes fueron constantes durante la noche. Hay imágenes de carros blindados y helicópteros dispersando a la multitud con gases lacrimógenos y detonaciones de armas. La primera planta de un hotel donde se hospedaban unos policías fue pasto de las llamas.

Los manifestantes colocaron retenes en las principales carreteras de acceso y el aeropuerto se encontraba bloqueado. Las estanterías de los supermercados estaban vacías. Las autoridades han abierto corredores para que la ciudad, de 2,2 millones de habitantes, pueda abastecerse de gasolina, medicinas y alimentos.

La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos explicó que sus responsables, sobre el terreno, han sido testigos de “un uso excesivo de la fuerza por parte de la policía”. La portavoz de la oficina, Marta Hurtado, en una nota de prensa, aseguró que los agentes utilizan munición real y golpean a los manifestantes. “Según informes preliminares, los policías mataron e hirieron a varias personas”, dijo. Y añadió que esto ocurrió “en el contexto de una situación tensa y volátil en la que algunos participantes de la protesta también han sido violentos”.

El portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior, Peter Stano, dijo que la unión condenaba los actos de violencia, que apuntan “contra los derechos legítimos a manifestarse, a la libertad de reunión y de expresión”. Dijo tener confianza en las instituciones colombianas para investigar y llevar a la cárcel a los responsables de cualquier abuso y violación de los derechos humanos.

Las protestas, en su mayoría pacíficas, han derivado en ocasiones en actos vandálicos. Los manifestantes han quemado autobuses y bancos y han saqueado comercios. Las autoridades aseguran que hay más de 400 policías heridos. El presidente Iván Duque ha calificado estos disturbios como “terrorismo urbano de baja intensidad”.

El tótem de la derecha colombiana, el expresidente Álvaro Uribe, escribió en un tuit, borrado más tarde por la red social por contravenir sus normas, en el que apoyaba el derecho de soldados y policías a utilizar sus armas para defender su integridad. La izquierda lo interpretó como una invitación a un derramamiento de sangre.

 

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