domingo, octubre 17, 2021

Ofrece disculpas Macron a los harkis por la guerra de Argelia

El presidente Emmanuel Macron pidió perdón en nombre de Francia a los harkis, efectivos musulmanes que combatieron junto al Ejército francés en la guerra de Argelia, y anunció la promulgación de una ley de «reparación».

A casi 60 años de la guerra de Argelia, el presidente francés, Emmanuel Macron, dio un paso más este lunes al reconocer la responsabilidad de Francia en el conflicto y pidió perdón a los harkis, los argelinos que les ayudaron en la guerra.

«Quiero mostrar nuestro reconocimiento a los combatientes. No los olvidaremos. Pido perdón, no olvidaremos», dijo Macron en una recepción en el Elíseo, sede de la presidencia gala, con unos 300 descendientes de los argelinos que se posicionaron junto a Francia. El jefe del Estado anunció presentará un proyecto de ley de aquí a finales de año para «inscribir sobre mármol el reconocimiento y la reparación hacia los harkis».

Alrededor de 200.000 hombres combatientes, fueron reclutados como auxiliares por el Ejército francés durante el conflicto que enfrentó a los nacionalistas argelinos con Francia entre 1954 y 1962, pero al final del mismo fueron abandonados por París y víctimas de represalias en Argelia. Muchos de los que fueron enviados a Francia, sobre todo mujeres y niños, fueron internados en campos en condiciones indignas, lo que ha dejado además secuelas para muchos de ellos.

A cinco días del Día de Homenaje a los Harkis, celebrado desde 2003, Macron fue un paso más allá del expresidente François Hollande, que en 2016 reconoció la responsabilidad de los gobiernos franceses en el abandono de este colectivo. «Francia reconoce la multitud de historias y destinos de esta guerra. Estas historias son paralelas y a veces irreconciliables, pero tenemos que asumirlas todas para poder avanzar y vivir juntos», dijo Macron.

El discurso del presidente francés fue aplaudido en ocasiones pero también interrumpido por una mujer que había sido internada de pequeña en estos campos de concentración y que gritó que las disculpas no son suficientes. «Yo no crecí en la escuela de la República, sino en la de los campos», dijo entre lágrimas la mujer, que denunció haber crecido en la humillación.

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