miércoles, abril 14, 2021

Mike Pence rechaza destituir a Trump como gesto de lealtad al presidente

El vicepresidente Mike Pence ha rechazado las llamadas de los legisladores demócratas a que promueva la destitución de Donald Trump. La negativa de Pence, expresada por carta a la líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se conoce horas antes de que la Cámara baja se dispusiera a votar, este martes por la noche, una resolución en la que se solicitaba formalmente al vicepresidente Mike Pence que invocara la enmienda 25 de la Constitución para declarar al presidente Trump incapaz de llevar a cabo sus deberes y obligaciones y despojarle de estos. En caso de que al término del plazo de 24 horas el vicepresidente no interviniera, los demócratas anunciaron que votarían el miércoles el segundo impeachment del presidente, para tratar de que el Senado lo destituya, la semana antes de que termine su mandato y el presidente electo Joe Biden sea investido.

“No cedí a la presión a ejercer un poder más allá de mi autoridad constitucional”, alega Pende en su carta a Pelosi, “y no cederé ahora a los esfuerzos de la Cámara de Representantes de jugar juegos políticos en un momento tan grave en la vida de nuestra nación”. Rechazada la posibilidad de una destitución por la vía de la enmienda 25 antes incluso de empezar el plazo que ofrecían los congresistas, la vía para el impeachment queda despejada.

El vicepresidente Pence exhibe así un último gesto de lealtad al presidente Trump. Entre los limitados poderes que la legislación constitucional entrega al que es el único cargo electo a nivel nacional además del propio presidente, figura el contenido en la enmienda 25: la potestad de transmitir a los líderes de ambas cámaras legislativas una declaración escrita, aprobada por la mayoría de los principales miembros del Ejecutivo, de que el presidente “es incapaz de cumplir los poderes y obligaciones de su cargo”, debiendo asumir inmediatamente el propio vicepresidente dichos poderes y obligaciones como “presidente interino”. El guante arrojado a Pence por los congresistas ponía a prueba la relación, rayana en el servilismo, que los dos nombres que compartieron el cartel de la candidatura republicana en 2016 y en 2020 han mantenido en estos convulsos cuatro años. Una relación que, en estas últimas semanas, se ha enfriado de manera evidente.

Si ya era remota la probabilidad de que Pence decidiera traicionar a Trump en la recta final, y pasar a la historia como un muy efímero 46º presidente de Estados Unidos, esta poco menos que se extinguió la noche del lunes. Ambos se reunieron en el Despacho Oval y, según fuentes de la Administración, se comprometieron a seguir trabajando juntos “lo que queda de mandato”. El hecho de que la reunión fuera la primera interacción entre ambos desde antes del asalto al Capitolio revela el insólito deterioro de la confianza de Trump en quien ha sido uno de sus más fieles escuderos.

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