jueves, mayo 6, 2021

Marcha en memoria de mujeres ejecutadas en Bavispe, miembros de la comunidad LeBarón, Langford y Miller 

Por ROBERTO MELENDEZ S.

bobymesa@yahoo.com.mx

 

“El Día de la Mujer, vamos a marchar por las que ya no pueden, las de nuestra tierra y las de todos lados, por todas las que no pudimos conocer, pero nos han hecho extrañarlas, por las desaparecidas, por las que no volvieron a casa y por las que aún esperan, por las madres, por las huérfanas, por las mexicanas, por las que salieron de la maquila, de la escuela, del trabajo, por las que no encontraron el camino de regreso, por las que lucharon, por las que se congelaron, por las que ya no pudieron…por las que ya no pueden”.

Quienes así se expresas con miembros de las familias LeBarón, Langford y Miller, las que el cuatro de noviembre de 2019, en el municipio de Bavispe, Sonora, perdieron a cinco féminas de su congregación, quienes, junto con varios pequeños, fueron masacradas por miembros del crimen organizado. “Reciban desde nuestra tierra, este pedacito de consuelo, y no nos rajamos, luchemos hasta donde se tenga que hacer”, puntualizan vía Twitter las familias afectadas, las que claman justicia. Este lunes ocho de marzo, esa comunidad caminará del panteón donde fueron inhumadas las víctimas a la Iglesia de ciudad LeBarón.

En el sentido mensaje a todas las mujeres del mundo, en particular a las de México, los dolientes puntualizan que las madres sacrificadas por los delincuentes “siguen tan presentes, tan nobles, tan hijas, tan madres, tan dignas que nadie, nunca, podrá arrebatarnos ese recuerdo. El cuatro de noviembre de 2019 fueron víctimas de un México sórdido, descomunal, que hizo correr entre nuestros dedos, cenizas de nuestras amadas mujeres”. Quienes deseen unirse a la caminata deberán vestir de morado.

¿Saben por qué iban solas cinco mujeres?, se preguntan los familiares y en seguida responden: Porque agarraban a sus chamacas y chamacos y sin importarles el camino terregoso, eran capaces de cambiar las llantas de cualquier camioneta, o cargar y descargar maletas para ir a ver a sus madres y padres. Iban solas porque no tenían miedo, ¿qué les podía pasar si ese camino se lo sabían hasta con los ojos cerrados? y así me las imagino, cerrando por última vez sus ojillos, que seguramente fueron buscando proteger a ellos.

De igual forma refieren que en total fueron cinco las mujeres ejecutadas por los delincuentes –Dawna, Kristina, Rhonita, Krystal, y Tiana de sólo ocho meses–. “También nos hacen falta, también las extrañamos y lloramos…cada vez un poco menos, cada vez un poco más hondo, aunque sigan tan presentes entre nosotros, cada vez que reconocemos las miradas en sus hermanos, en sus hermanas, en sus amigas, en quienes les sobrevivimos.

También nos faltan, también las extrañamos, pero aún somos muchas como para que las olvidemos”.

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