sábado, noviembre 27, 2021

Las suspirantes

Desde luego que es buena noticia que distintos grupos y voces apoyen la opción de tener una mujer en la presidencia de la República. Al menos, ya es una opción que rompe los mitos, los traumas y actitudes que en otros tiempos imperaban radicalmente. Si en el régimen de partido hegemónico el dedazo presidencial hubiera favorecido a una mujer, sin duda, hubiera sido presidente de México. Eso no sucedió ni estuvo en la agenda política de aquellas décadas; solo los hijos de la revolución tenían acceso a sentarse en la silla presidencial.

Fiel a su tradición, en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no se ve la intención de apoyar una propuesta femenina a la candidatura del Poder Ejecutivo, aunque cuenta con perfiles adecuados para aspirar al cargo. En el caso del Partido Acción Nacional (PAN) su opción más evidente es Margarita Zavala, aun cuando renunció al PAN, no perdió ascendencia sobre el panismo nacional. Sobre todo de los panistas conservadores.

Sin embargo, tiene dos puntos negros en su contra; el primero es su relación personal con el expresidente, Felipe Calderón Hinojosa; y, el segundo, es que ya fue candidata presidencial de forma independiente y fracasó estrepitosamente. Al parecer, llegó a la candidatura haciendo trampa en las firmas ciudadanas de apoyo. Luego quiso tener su partido y no lo consiguió. Nuevamente se dijo que hizo trampa en el intento de conformar su organización política. Lo más duro para ella es que en los colectivos femeninos no se borra el trágico acontecimiento de la Guardería ABC. La responsabilizan por nexos familiares con los que eran los dueños del lugar. A pesar de todos los inconvenientes es la real líder del PAN en la Cámara de Diputados. Entre los panistas, ella puede ser la mejor opción para sustituir al pesimista líder nacional panista.

Frente a Margarita no tiene nada que hacer María Lilly del Carmen Téllez García (mejor conocida como Lilly Téllez), no tiene ninguna posibilidad. Pero eso no cancela las posibilidades a la senadora ex morenista, bien puede ser la abanderada del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Su desventaja es que la siga promoviendo Fox, es como si la besara el diablo.

En el caso de Claudia Sheinbaum Pardo, la candidatura presidencial guarda una relación directa con tres momentos que corren en paralelo: la forma en que ejerce el poder presidencial, Andrés Manuel López Obrador (AMLO); con el contexto nacional;  y, con el nuevo rol geopolítico de México. Es un hecho que ya la destapó AMLO, pero eso no es tan bueno como parece. Ella lo debe saber y parar a sus acomedidos colaboradores en la organización de eventos y porras a modo. Mejor que se apliquen en lo que importa, no en la forma si no en el fondo. Una primera tarea es encontrar la estrategia de cambiar la percepción que es una morenista radical. Eso la pone en desventaja en los escenarios nacional e internacional. La otra condición es mostrarse como gobernante eficaz, por méritos y capacidad propia. En este momento, las menciones de AMLO la perjudican más que ayudarla. Al menos en tres coyunturas complicadas, AMLO la ha tenido que rescatar. Los accidentes en el metro y los resultados electorales en la Ciudad de México son señales de alerta.

Claudia parece una persona sencilla, de buen trato y con sobrada formación académica. A pesar de  esas cualidades, y tal vez sin proponérselo, Rocío Nahle ya la desplazó del terreno donde se evalúa el desempeño de un funcionario. La secretaria de Energía ha mostrado excelente manejo en las responsabilidades encomendadas por el presidente. La coyuntura de la reforma eléctrica la ha empoderado como una mujer con carácter y talento. En segundos, puso en su lugar a Sergio Sarmiento, un periodista y analista respetado en los medios de comunicación, cuando la confrontó por la reforma más importante de AMLO. Como responsable de la construcción de la refinería Dos Bocas, destaca sus avances cada semana en las mañaneras y hasta ahora han sido registros positivos. A diferencia de Sheinbaum no se percibe radical, antes bien, tiene trato con empresarios del sector de mayor interés en México. Sobre sus acalorados hombros lleva dos proyectos insignia de la 4T: la refinería y es el rostro público de la reforma eléctrica. No es la consentida del profesor, pero puede serlo. Por si las dudas, ya carga manzanas rojas en el morral. Los mal pensados dicen que también toma clases para hacer los mejores tamales de chipilín.

Claudia también debe dejar de pelearse con todos, no siempre estará el presidente para echarle la mano. Tiene acciones de gobierno exitosas, pero carece de un equipo que la apoye en la comunicación política. Los cerebros, los académicos y los cuates son buenos, pero en la política se necesitan kilómetros de calle.

Norberto Hernández
Expresidente Consejero del IEEM

 

 

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