El señor  Javier, a quien se le modificó su nombre por seguridad, es comerciante en la Central de Abasto de la Ciudad de México (CEDA) y no creía en la existencia del coronavirus hasta que enfermó.  

El contagio vino después de que algunos clientes y comerciantes de la Central empezaron a enfermar con este virus, incluida su hermana, quien trabaja con él, y hoy está hospitalizada en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, donde se le diagnosticó Covid-19.

Por ello, considera necesario que la Secretaría de Salud capitalina (Sedesa) acuda al mayor centro de abasto de la capital para confirmar o descartar si existe un brote de Covid-19 en el lugar y así detener la propagación.

Una cadena de contagios

Javier comprendió que este virus se extiende fácilmente, pues los contagios en su círculo no se detuvieron, pues un doctor particular que lo atendió a él y a su hermana lo contactó días después para comunicarle que comenzó a sentir síntomas de Covid-19 y días después le confirmaron que era un caso positivo de coronavirus. 

Hace unos días la incertidumbre creció. Su esposa ha presentado síntomas y su padre de 63 años también, por lo que temen que ellos también estén contagiados.

[RECORRIDO VIRTUAL] Zona de inicio de cadena de contagio Covid-19:

Javier tuvo síntomas desde el 1 de abril y por ello acudió a un consultorio privado donde manifestó temperatura leve y le recetaron un antibiótico de tercera generación, glucocorticoide, que se asemeja a un esteroide y antiestamínicos, pero no funcionó. 

Como la temperatura seguía acudió, tres días después, de nueva cuenta al doctor. Ese 4 de abril reportó una temperatura de 38 grados y le aumentaron la dosis del tratamiento; sin embargo, el malestar no cedía, así que el miércoles 8 de abril cambió de doctor. 

En primer instancia el tratamiento se reforzó. Se le proporcionó antibiótico de amplio espectro, esteroides y un antipirético para la fiebre, refiere una receta en poder de El Big Data.

Como medida precautoria el doctor le ordenó aislarse en su casa, pero su hermana también ya estaba contagiada  

«ELLA TAMBIÉN EMPEZÓ CON GRIPE, DOLOR DE CABEZA. ELLA SÍ NO PODÍA RESPIRAR Y FUE INGRESADA A NUTRICIÓN Y DIO POSITIVO A COVID-19«.

Mónica, a quien también se le modificó el nombre, es hermana del señor Javier y a partir del 5 de abril comenzó a sentirse mal; pensó que era una simple gripe. 

Por lo que acudió al doctor, quien le recetó cinco inyecciones, pero a los cinco días la temperatura no cedió. No obstante, siguió yendo a trabajar a la Centra de Abasto. 

El viernes 10 de abril los síntomas agravaron, le dolió más la cabeza y el cuerpo y tenía asco a la comida. 

Por ello en la noche acudió con otro doctor que da servicio las 24 horas. Le midieron la oxigenación y le dijeron que no podían hacer más por ella ya que había terminado su tratamiento. Sólo le recetó medicamento para la temperatura.

«AL OTRO DÍA EL PRIMER DOCTOR QUE ME ATENDIÓ ME LLAMÓ Y ME PREGUNTÓ CÓMO SEGUÍA. LE DIJE QUE ME SEGUÍA SINTIENDO MAL Y MANDÓ LLAMAR A MI HERMANO Y LE PIDIÓ QUE ME TRAJERAN AQUÍ AL HOSPITAL DE NUTRICIÓN PARA QUE ME VALORARAN», CUENTA.

El martes 14 de abril acudió al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición. Mónica pensó que no se quedaría en el centro hospitalario, pero ya lleva una semana ingresada, pues le diagnosticaron coronavirus. 

De inmediato le pusieron oxígeno y permaneció en el área de urgencias. Hasta este domingo 19 de abril la subieron al tercer piso dado que mejoró su salud.  «Nunca me imaginé llegar a estar así», reconoce.

Luego de una semana en el hospital, cuenta en entrevista telefónica con El Big Data, ya no sabe ni en qué día se encuentra.

Cree que el virus lo adquirió en la Central de Abasto, ya que denuncia en ese lugar no se han cumplido con las medidas sanitarias, incluso con la más elemental de lavarse las manos ya que, expone, no hay agua en la mayoría de baños del CEDA.  

«SÓLO ENCUENTRA UNO AGUA EN EL ÁREA DE SUBASTA. SEGÚN ESTÁN LOS BAÑOS LIMPIOS, PERO SI NO HAY AGUA NO TE DEJAN PASAR», EXPONE.

Otros posibles contagios

La señora Nayeli, a quien se le cambió el nombre por miedo a represalias de sus vecinos, es la esposa del comerciante Javier y luego de que su pareja presentó los síntomas del coronavirus ella también los comenzó a padecer. 

«HACE OCHO DÍAS INICIÉ CON LOS SÍNTOMAS, PERO A MI ME DURÓ DOS DÍAS DE QUE EMPECÉ CON EL DOLOR DE CUERPO, LA FIEBRE, LA TOS Y LA GRIPE. COMO YA TENÍA MEDICINA EN LA CASA LO QUE HICE FUE TOMARME EL PARECETAMOL Y EL IBOPRUFENO», CUENTA.

Sin embargo, expone que todo el día siente congestión en el pecho y de repente tiene cuadros de tos.

«EL MÉDICO NOS EXPLICÓ QUE AHORITA MI CUERPO ESTÁ LUCHANDO CON EL VIRUS Y QUE SON 15 DÍAS EN LOS QUE VOY A BATALLAR CON LOS SÍNTOMAS», COMENTA.

A decir de Nayeli del Instituto Nacional de Nutrición se comunican para reportarles el estado de salud de su cuñada, y al mismo tiempo para recomendarles que se mantengan en aislamiento, ya que lo más probable es que también sean portadores del Covid-19.

Por ello la señora Nayeli solicita mayor atención e información por parte de la Secretaría de Salud, pues quiere tener la certeza de saber si en efecto es un caso positivo de coronavirus. 

Y es que a su cargo están dos menores de edad, sumado a que en su casa habitan tres familias: sus suegros, dos adultos mayores; un sobrino, menor de edad y otra familia que comprende un esposo y esposa, así como dos menores de edad más.

«SE SUPONE QUE ELLOS YA SABEN QUE TENEMOS EL VIRUS PORQUE MI CUÑADA ESTÁ INTERNADA; SIN EMBARGO, NO NOS HAN ENVIADO A ALGUIEN QUE NOS REVISE, SÓLO QUÉ MEDICAMENTOS PODEMOS TOMAR Y QUE NOS MANTENGAMOS AISLADOS».

   

«TENGO DUDAS. NO HAY MÁS ORIENTACIÓN QUE LA QUE TENGO POR TELÉFONO Y YA. O QUE NOS VENGAN A REVISAR, QUE NOS HAGAN LA PRUEBA POR LO MENOS», EXCLAMA.