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¡Gracias México, una clase de solidaridad!

 

Miguel Angel Martínez Sarmiento

Miguel.erasocial@gmail.com

 

Ciudad de México.- México da clase de solidaridad, sí, son miles los voluntarios que han arropado a todos aquellos mexicanos fragmentados por un terremoto con magnitud 7.1 grados, pasadas las 13:15hrs, entre llantos, sonidos y truenos, la sociedad tenía una gran labor, ayudar a quienes quedaron atrapados entre los escombros.

La respuesta fue como un gran rayo de luz para quienes vivían momentos de terror y penumbra, ahí estaba el pueblo mexicanos, su gente, sus jóvenes, las manos que quitarían cada loza, piedra o varilla, para rescatar ése cuerpo atrapado por el siniestro natural.

Era de vital importancia la ayuda, y la respuesta fue como un mandato asimismo, un pueblo que sin dudarlo, sin cuestionarse y sin creencia, raza o religión, estaba justo en el punto para dar una mano amiga, y luchar victoriosos ante un desastre que  intentaba doblegar a todo aquel atrapado entre paredes, escombros y un mar de llanto.

Sonaban las torretas, palas y picos se formaban para abrir camino a caninos que no solo salieron victoriosos ante una tempestad, pieza clave para dar con aquel o aquella que no solo grita desde el interior, ¡auxilio…!, pedía un poco de paz frente a la tiniebla.

Luz para algunos, oscuridad para quienes por el peso de la estructura no les permitió luchar contra esa fuerza que golpeaba su débil y fragmentado cuerpo; pero la lucha seguía, caravanas sucumbían las calles, el ánimo se fumaba y sentía como la noche llegaba al lugar menos deseado, miedo, temor por perderlo todo, pero airosos por tener una oportunidad más de vida.

Cansancio, pero satisfacción por rescatar a esos pequeños que pedían ser liberados tras los  robustos  barrotes que impedían su caminar, una esperanza llegaba a la nueva vida y nacimiento de estos niños.

Torres de víveres, comida, cobijo y amor por parte del pueblo de México, no se pretendía ser protagonista pero si ese aliento a seguir buscando a quien gritaba desde los escombros sin escucharse en el exterior. Una vez más nos ponemos la camiseta, el color lo llevamos en la sangre.

Acopios y albergues, aliento para el más necesitado, medicamentos para hospitales, traslados por la gran comunidad de motociclistas, ahí no importaba qué auto o moto era la más cara del mercado, lo importante era llegar al destino y salvar a ésa mujer, hombre o niño atrapado.

La fuerza la hacemos todos, la ayuda llegó sin tapujos, países, artistas, y futbolistas compartieron su grano de arena, fueron solidarios con un México, lleno de amor, riqueza y esperando ante las múltiples etapas por las que ha  pasado. Un Pueblo sediento ante el día a día.

La mano amiga, la sonrisa y satisfacción por ayudar, por colaborar con lo mucho o poco que tenía la familia, cachorros sonriendo sin importar si eras o no el dueño, la esperanza y oración fue la fuerza y alimento para muchos, el tiempo era éste, no el mañana ni el futuro, la acción de los jóvenes fue el reflejo de una gran sociedad mexicana.

¡Viva México, Viva su gente y nación! Vivan aquellos que sin pensarlo dieron una batalla épica, memorable, quedará en nuestra memoria y corazones, fuerza para todas aquellas familias que lo perdieron todo, pero que no buscan rendirse, buscan salir victoriosos ante la lucha.

Gracias totales mexicanos, países hermanos, familias, ciudadanos, jóvenes, caninos y seres humanos racionales por las situación que vivió un país dolido por la magnitud del hecho.

 

 

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