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El Real Jardín Botánico de Madrid estrena su propia app

El Real Jardín Botánico de Madrid es el quinto museo más visitado de la capital, por detrás del Museo Arqueológico. Aunque cuesta imaginarse que un jardín sea un museo, por mucho que cubra más de siete hectáreas justo al lado del Museo del Prado, cuando se visita, se entiende que entre dentro de dicha categoría.

Sólo tiene una pega: es muy grande y su estructura es tan caótica (son muchos siglos de historia a sus espaldas y muchas ampliaciones) que sus visitantes o bien no lo ven por completo o se pierden y no puede, por ejemplo, encontrar una fuente en un caluroso día de verano, lo que sin duda es un problema.

Ahí es donde entra su nueva aplicación. La app del Real Jardín Botánico ya está disponible en Android e iOS y ha sido desarrollada en colaboración con ARUBA, una de las empresas de HPE, la parte de HP que se constituyó como una compañía paralela en 2015; y Mobile 72, una empresa especializada, entre otras áreas, en crear servicios de integración y guías para museos.

El resultado es notable, aunque no perfecto. La app se retroalimenta de los 350 puntos de interés repartidos por el jardín, que sirven como referencia a los visitantes que están caminando libremente entre las plantas o que siguen una de las visitas guiadas (el museo ha creado cuatro propias, pero cada usuario puede editar una propia si así quiere).

Es una lástima que no hayan integrado opciones de realidad aumentada que permiten identificar plantas y, así, acceder a esa gigantesca base de datos en la nube que tiene detrás la app y que se nutre de la plataforma Meridian de ARUBE y HPE.

Toda esta información detallada, que está disponible en español, alemán e inglés (en texto, pero también como grabaciones de sonido), está repartida entre las balizas de ARUBA que funcionan por bluetooth y que están repartidas por todo el jardín.

Pese a la ausencia de esa opción, y pese a algún fallo ocasional de la conexión a Internet dentro del parque (la cobertura entre árboles deja mucho que desear, pero eso no es culpa de la app), esta inversión por parte del Jardín Botánico parece estar más que justificada.

El desarrollo ha durado sobre 4 semanas y ha costado alrededor de 30.000 euros, sin contar el posterior mantenimiento, y a cambio, según sus responsables, ahora cuentan con una herramienta que puede servir para complementar la experiencia de los visitantes, para guiar a los que no quieran perderse ningún rincón o para encontrar los baños y las fuentes, pues parece que la gran mayoría de dudas sobre el parque tienen que ver con su localización.

La utilidad de la aplicación, en todo caso, es evidente porque resuelve el mayor problema del museo: saber dónde está lo más importante y vistoso, sean las plantas del Quijote, las amapolas que acaban de florecer o los bonsais que tanto gustan a cierto expresidente del gobierno.

 

Redacción unomásuno

unomásunomx@gmail.com

D.R. unomásuno, UTV 2017

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