lunes, septiembre 20, 2021

El Jesús Malverde michoacano Fundador de Caballeros Templarios a los altares

Por ROBERTO MELENDEZ S.

bobymesa@yahoo.com.mx

 

Nacido el ocho de marzo de 1970 en el municipio de Apatzingán, Michoacán, Nazario Moreno González, conocido en el mundo del crimen organizado como “El Chayo” y fundador de “Los Caballeros Templarios” y “La Familia Michoacana”, es llevado a pequeños, mediano y grandes altares en la citada entidad, donde es considerado como Santo, al igual que Jesús Malverde lo es en Sinaloa. No son pocas las oraciones que se pronuncian en su nombre, al igual que corridos y se tejen todo tipo de leyendas, en las que se le compara con Ernesto “Che” Guevara, Fidel Castro y Pancho Villa, así como a otros “héroes de la izquierda”. Es el único narcotraficante que ha sido “abatido” por las autoridades en dos ocasiones.

Olvidado por algunos de los que en su momento tuvieron conocimiento respecto del adoctrinamiento que realizó de cientos de hombres afectados por el abuso de todo tipo de drogas, Moreno González, con Biblia en Mano, “desplegó” en diversos puntos de la geografía nacional grupos especiales que asistían a centros de rehabilitación con la finalidad de reclutar a “enfermos en recuperación” para incorporarlos tanto a “Caballeros Templarios” como a “La Familia Michoacana”, grupos que en coordinación con Servando Gómez y Jesús Méndez, conocidos como “La Tuta” y “El Chango”, lideró durante años para traficar principalmente con mariguana y eventualmente goma de opio, heroína y cocaína, lo que les permitió juntar fueres sumas de dinero supuestamente para ayudar a los más desvalidos. “Su fama de hombre de bien, a pesar de que se trataba de un narco, comenzó a cobrar fama y con ello el respeto y admiración de sus seguidores”.

Abatido coincidentemente un ocho de marzo, día de su nacimiento, pero de 2014 en el municipio de Tubiscatío por elementos de las Fuerzas Federales con quienes sostuvo enfrentamiento armado, “El Chayo”, a quien también apodaban “El Loco”, Ernesto Morales y “El Más Loco”, repartió entre sus seguidores cientos de Biblias, las que dedicó con la firma de sus apodos y no su nombre. Aseguraba a sus colaboradores que nunca loa abandonaría, que siempre estaría justo a ellos y les asistiría, por lo que aquellos le consideraban no sólo como su líder y benefactor, sino como un Santo, como alguien que había sido enviado a la tierra por “fuerzas supremas”.

Trascendió que en Apatzingán y otros municipios, pero sobre todo en diversos puntos de la intrincada sierra michoacana, campesinos y “gente del pueblo” a la que supuestamente “El Chayo” ayudó en vida, le han levantado altares, pero que muchos de ellos han sido destruidos por personal de las Fuerzas Federales, hechos que se afirma han ocasionado cruentos enfrentamientos, sin poder precisar con exactitud si en los mismos se registraron desgracias personales. “Ya se le adora como si se tratara de un Santo, de alguien que realiza milagros y beneficios para la gente necesitada para los verdaderamente pobres”. Ya circula en Michoacán, aunque de manera clandestina por temor a represalias, el libro titulado “Palabra de Caballero”, en el que se pondera la figura y memoria del narcotraficante.

“Gloria a Dios Padre. Te dedico mi rosario. Damos salud, trabajo y abundancia en nuestras casas, que nuestro pueblo esté bendecido, yo te pido San Nazario, luz bendita de la noche, defensor de los enfermos, San Nazario, Santo nuestro, siempre en ti me concomiendo”, se cita en las oraciones a Nazario Moreno, quien se afirma siempre estaba acompañado de una Biblia, la que, según él y sus seguidores, le protegía de todos los males y peligros, aunque finalmente fue abatido por la fuerzas federales en la zona serrana de Apatzingán, donde se había reunido con su grupo. Esta fue la segunda y definitiva ocasión en que murió Moreno González, por quien el Gobierno Federal ofrecía una recompensa de 30 millones de pesos.

Se dijo que el nueve de diciembre de 2010, a unos días de la Navidad, Moreno González había sido abatido por personal de la Secretaría de Marina Armada de México en el municipio de Apatzingán, pero que su cuerpo se lo habían llevado sus sicarios para darle cristiana sepultura, por lo que su humanidad “jamás fue encontrada.

Sin embargo, las autoridades afirmaron el deceso y con ello la terminación de la violenta vida de Nazario, quien en dos ocasiones fue detenido en Estados Unidos por tráfico de mariguana, logrando evadir la acción de la justicia para ocultarse y operar en su natal Michoacán. “Se trató de un milagro el hecho de que los milicos aseguraran le habían matado, por lo que su persecución terminó, no así el adoctrinamiento de cientos de adictos, quienes tenían estrictamente prohibido consumir algún tipo de droga, incluido el alcohol”.

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