domingo, abril 18, 2021

Dramático incremento de contagios por Coronavirus en México

 

Por Raúl Ruiz-Miguel Celaya-Verenice Téllez/reporteros.

Incontenible el incremento de hospitalizaciones en la Ciudad de México a causa del Covid-19, en nosocomios, basta darse una vuelta por el exterior de los hospitales Covid, para conocer de cerca el drama, que sufren los contagiados y sus familiares, quienes por ser de escasos recurso, deben esperar información en la calle a la intemperie, padeciendo de todo desde la inclemencia del tiempo, el hambre, el no tener donde hacerse, hacer sus necesidades fisiológicas.

Una de tantas historias de vida, como la de un joven albañil, que buscó atención médica en tres lugares antes de ser admitido el pasado martes en un centro de salud de Iztapalapa, el municipio de la capital mexicana que concentra el mayor número de contagiados del país. El periplo duró más de diez horas, conto su hijo a unomásuno. «El estrés baja las defensas. Todo ese traslado, el estar esperando fue también lo que disminuyó» sus fuerzas, añade Javier frente al Hospital de Especialidades Dr. Belisario Domínguez, donde su padre lucha contra la enfermedad.

Mencionaron que en los otros hospitales la respuesta fue la misma: «No hay camas ni oxígeno», cuento el hijo del paciente, un analista químico de 28 años que trabaja en un laboratorio farmacéutico. En tanto en el centro de salud de Iztapalapa, alrededor del cual el movimiento en las calles no se detiene, les dijeron que había insumos y equipo pero que «no había médicos ni enfermeras», relata indignado el joven.

Jacinto tuvo que aguardar en su auto y finalmente fue ingresado. Sus familiares se quedaron afuera por varias horas y solo lograron averiguar que lo iban a intubar. No tuvieron más remedio que irse, como les pidió el centro médico, y esperar el reporte telefónico. Otra comerciante de 33 años, nos conto un tanto consternada que a su cuñado lo tienen en una silla en el área de aislamiento de ese hospital, a la espera de una cama.

La falta de informes regulares para las familias ha provocado escenas de tensión en varios hospitales públicos de México, donde en promedio hay 1,6 médicos por cada 100.000 habitantes, cuando se requerirían 3,4 para una atención adecuada, según Alejandro Svarcg, coordinador del Instituto de Salud para el Bienestar. Para atender la emergencia en este país de 120 millones de habitantes que está a punto de alcanzar el pico estimado de contagios, el gobierno destinó 700 hospitales y busca contratar temporalmente a cientos de médicos. Pero no parece suficiente. En Cancún (sureste) se han vivido momentos dramáticos, ya que parte del personal se niega a atender a los infectados por la escasez de mascarillas N95 (una protección de calidad extendida en el ámbito de la salud), dice bajo anonimato una enfermera del Hospital General de ese balneario.

Informaron que la noche del pasado miércoles, solo seis enfermeras atendían a unas 100 personas. «Fue todo un caos por la mañana, porque ya había pacientes fallecidos de varias horas atrás, sin que hubiese personal médico», lamenta. Allí la morgue está copada, pues unos 20 cadáveres no han sido reclamados, agrego la enfermera.

Además de Ciudad de México y Cancún, el sistema está saturado especialmente en las ciudades de Tijuana, Culiacán (norte) y Villahermosa (sureste), que concentran miles de casos. «Hemos excedido nuestra capacidad para atender pacientes con coronavirus, agradecemos su comprensión», se lee en un cartel en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, en la capital. Beatriz Orozco, médica de urgencias del Hospital de Tacuba de Ciudad de México, describe la situación: «Efectivamente o no hay camas o no hay respirador».

A un paciente se le puede dar medicamento para expandir el pulmón», pero esto no reemplaza el respirador, explica por teléfono Orozco. «Es muy cruel tener que decir ‘no tengo espacio, ve con el asistente de la dirección para que te ayuden a buscar en otro hospital’. Es una mezcla de impotencia y coraje. Quieres hacer mucho, pero estás atado de manos, simplemente no puedes ayudar», añade con la voz cortada la médica de 58 años.

 

 

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