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Con trueque, mujeres otomíes intercambian artesanías por comida en la CDMX

Con la tradicional modalidad del trueque, mujeres otomíes intercambian artesanías por comida, despensas y objetos de primera necesidad en la Ciudad de México.

Muñecas de trapo con caras alegres y coloridos listones que adornan su cabello, han sido la alternativa de subsistencia para la comunidad indígena otomí que vive en la Ciudad de México.

Con la tradicional modalidad del trueque, una práctica que han utilizado los indígenas en el pasado, las mujeres otomíes han intercambiado sus artesanías por comida, despensas y objetos de primera necesidad en la Ciudad de México.

Así, el trueque ha tomado un valor renovado durante la pandemia.

Brigilda Matilde, mujer indígena otomí, comentó: “Ora sí que decidimos entre todas las compañeras decidimos, ora sí que cambiar por una muñeca Ar lele por una despensa, tenemos tanto para trueque, para venta igual, ora sí que lo que se pueda, ora sí que bienvenido, se necesitan pañales, leche, no podemos rechazar nada”.

Son mujeres originarias del pueblo de Santiago Mexquititlán, del municipio de Amealco, en Querétaro, quienes desde hace varios años viven en el número 125 de la calle de Guanajuato, en la colonia Roma.

Ellas están dispuestas a intercambiar cualquiera de estas muñecas por una despensa o algún artículo de primera necesidad, aun conociendo su valor y  es que estas muñecas llamadas Lele, fueron declaradas patrimonio cultural del estado de Querétaro en 2018.

Lo poco o mucho que reciben a cambio de una muñeca, un tapabocas, una diadema o un llavero, es repartido entre 30 familias.

Desde hace al menos 20 años, los indígenas otomíes de Santiago Mexquititlán llegaron a la Ciudad de México, en busca de mejores condiciones de vida.

Las mujeres habitualmente se dedican al trabajo doméstico y los hombres a distintos oficios, se han instalado en once predios ubicados en la colonia Roma, que fueron abandonados después del sismo de 1985, la mayoría están inscritos en el Instituto de Vivienda de la Ciudad de México, por vivir en construcciones de alto riesgo.

Uno de ellos está ubicado en Guanajuato 200, un predio que por cierto se afectó aún más con el sismo ocurrido este 23 de junio, por lo que han tenido que dormir en casas de campaña en la calle.

Para ellos, la situación es aún más complicada, pues han tenido que organizarse y compartir las despensas que han logrado obtener entre tres predios distintos, que concentran cerca de cien familias.

La contingencia sanitaria causada por el coronavirus, los ha dejado sin trabajo, afortunadamente lo que siguen teniendo son sus artesanías y la posibilidad de utilizar sus antiguos y sabios recursos, como es el trueque, el tradicional intercambio de bienes