domingo, diciembre 5, 2021

Claudio: El Führer

Debe ser complejo, frustrante y de confusión total tener todos los recursos disponibles en un frente opositor único que no ofrece resultados positivos, para una causa que los quiere y requiere con urgencia. Medios nacionales unidos, pero carentes de fuerza en la opinión pública; analistas a modo en una sola línea de desgaste al oponente; periodistas a sueldo con escritos tan reiterados que no atraen ni a quien los escribe; programas de radio y televisión con segmentos de análisis que no trascienden más allá de sus realizadores y sus escasos seguidores. Ideas pocas, ira desbordada.

Así, es imposible avanzar para debilitar las bases de apoyo del mañanero presidente que encabeza la 4T. Es evidente que por el lado de la confrontación, el Primer Reich del führer Claudio ya fue derrotado. A su fuerza neoliberal azteca los alcanzó el invierno soviético y están en pijamas. Solo los tirajes de los periódicos nacionales que usan como propaganda política conservan algo de utilidad, hecho que agradecen los distribuidores de la central de abastos, porque con ellos es más cómodo envolver papayas.

El grupo Panzer del führer Claudio atacó desde el principio, pero sin un general como Erwin Rommel, su frente de batalla es una trinchera inundada, sin opción a salir del hoyo. Zambrano apenas llegó a guerrillero y luego se transformó en mercenario, Alito reúne cartas credenciales para el desierto de los leones de Agallón Mafafas y a Cortés, el general conservador, Miguel Miramón, lo llevaría al paredón por antipático. En lugar de colocar las escaleras para subir y correr al combate, están rascando hacia abajo o a los lados, mientras las tropas de asalto de los aliados de la 4T tienen una voz de mando que los anima para ir al frente, con la misión de mantener vivo un movimiento que haga viable la continuidad del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en el mando del Poder Ejecutivo del país. Los miembros del bunker del führer Claudio lo tuvieron durante más de treinta años; los aliados de la 4T apenas llevan dos años y diez meses.

Las dirigencias nacionales del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD) deben estar seriamente preocupadas por las declaraciones de su führer “de tomar nota” de sus adversarios. Es una amenaza que confunde los fines cívicos que deben acompañar la lucha política. El führer Claudio ya trascendió al terreno de “si no estás conmigo estás contra mí”. Su rencor lo ciega, eso impide la cercanía que requiere de otros grupos sociales que no coinciden con el gobierno en turno, pero que tampoco los atrae el mundillo neoliberal azteca.

Sus cartas credenciales están teñidas de abuso, corrupción e impunidad que se demuestra con ejemplos todos los días. Nadan en un río de pus, provocado por el saqueo, el uso y el abuso del patrimonio del pueblo mexicano. Gabriel Said definió con exactitud el país que añoran: “la corrupción no es efecto negativo del sistema, la corrupción es el sistema”. Y ellos fueron sus administradores por décadas, tanto en la etapa del México del nacionalismo revolucionario como del México del neoliberalismo a la mexicana: “uca, uca, el que se lo encuentre se lo emboruca”.

Con sus reformas de alto contenido geopolítico, el presidente de la 4T pretende el regreso del patrimonio nacional, pero en el corto plazo mucho lograría si acierta a combatir la corrupción, que fusionó a la clase política y empresarial en un club que compartía cachos de riqueza pública a cambio de llevar la fiesta en paz, en detrimento del fortalecimiento de las instituciones del Estado como mecanismo jurídico y democrático para guiar el ejercicio del gasto y la aplicación de la ley. Los interese que defiende el führer Claudio son los suyos, los de su clase y ahí es donde la alianza que propone para vencer a su irritante adversario deja de ser compatible con los derechos que están obligados a defender los partidos políticos. Su rabia se terminaría si lo favorecen con algunas licitaciones, con algunos contratos, si vuelve a tener derecho de no pagar impuestos, si continua como líder y vocero del grupo empresarial que representa.

En qué momento, los dirigentes de los partidos del bunker del führer Claudio se darán cuenta que son comparsas, damas de compañía de vocaciones que no son las suyas. Es algo extraño, son parte de una mesa aliada donde cada uno representa intereses distintos, pero tienen un vocero que únicamente pretende hacer valer el suyo, mientras sus aliados solo se miran, sin acertar que está pasando. Si los dirigentes están confundidos, ¡imaginen a sus militantes y simpatizantes!

El tiempo pasa, el momento de dar marcha atrás también, el PRI y el PAN están a tiempo de rectificar. Para el PRD lo que caiga es bueno.

Norberto Hernández
Expresidente Consejero del IEEM

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