viernes, julio 23, 2021

Anuncia AMLO en La Laguna construcción de la mayor obra de agua potable para la región

En el semidesierto, donde se asienta la región de La Laguna, se levantará la mayor obra de agua potable que dará garantía de distribución del líquido saludable durante los próximos 30 a 40 años. El presidente Andrés Manuel López Obrador destacó que en su administración se decide con objetividad en torno a los proyectos que emprende porque los gobiernos anteriores le heredaron un tiradero de obras públicas, que suma miles de clínicas, hospitales y escuelas”.

Así, el proyecto acuífero de agua saludable para La Laguna constituye un portento que será terminado a fines del año 2023. Su efecto social será multiplicador pues beneficiará a 5 millones de personas. En su alocución adujo la necesidad de implantar tecnología para la racionalización -y evitar el desperdicio-, lo que su gobierno ya impulsa, pues “hay que producir ir lo mismo, con menos”.

En el estacionamiento de las oficinas del SAT en Torreón, el mandatario se encontró con los gobernadores José Rosas, de Durango, y Miguel Riquelme, de Coahuila, -que llegaron en pesadas y lujosísimas camionetas blindadas-, pero sobre todo con Eduardo Tricio, el dueño de la lechera Lala.

Este industrial, abiertamente opositor al Presidente de la República, fue patrocinador de la campaña con la frase “peligro para México”, del publicista Morris en 2006, y fue uno de los cinco empresarios que en 2018 le pidieron encarecidamente al candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade Kuribreña, que declinara a favor del panista Ricardo Anaya. Con la lamentable negativa de aquel, para su causa.

Y es Tricio un ejemplo de cómo en México los empresarios se constituyeron durante los gobiernos del PRI y del PAN en los absurdamente beneficiarios del uso de las aguas nacionales. Adquirió, para sus contaminantes vacas lecheras, el uso de la corriente de agua del río Nazas.

Por tal razón, hace meses el Presidente convenció al empresario de “donar” parte del agua que le pertenece para alimentar el proyecto de infraestructura que implementará en los dos próximos años el gobierno lopezobradorista con un costo inicial de ocho mil millones de pesos.

Tricio y el resto de grandes productores que usufructúan las agua del Nazas “aceptaron donar“ 55 millones de metros cúbicos de agua para que los cinco millones restantes tengan agua saludable.

Este medio día, al inicio de sus actividades, el tabasqueño dio seguimiento al proyecto de agua saludable en la región de La Laguna, el desierto donde se asentaron las ciudades de Lerdo, Gómez Palacio y Torreón. Sus habitantes viven desde hace décadas en medio del drama de consumir poca agua y cuando la hay con elevados niveles de arsénico y del flúor.

Sobre La Laguna, epicentro del desarrollo agrícola en el centro norte del país, que fue prohijada por el general Lázaro Cárdenas, se cierne la paradoja de que el agua del río Nazas y sus afluentes es propiedad -en parte- de los potentados de las productoras de leche y de carne, que han comprado el derecho de uso del líquido a los gobiernos anteriores.

Además de que el problema de la extracción de agua en 160 pozos perforados en la región encierra permanentemente los riesgos de jalar arsénico y flúor, los mantos freáticos se mantienen en proceso de agotamiento, y la sequía avanza inexorable.

Frente a esto, el proyecto de agua saludable para La Laguna encierra un noble propósito, garantizar el derecho humano al uso y consumo de agua potable -bajo la rectoría del Estado-, con lo que se espera proveer del liquido a cinco millones de personas de los estados de Coahuila y Durango, según dijo Blanca Jiménez, directora de Conagua.

Al concluir, el presidente se trasladó a Gómez Palacio para dar el banderazo al hospital general que tardó en concluirse, nada más, seis años.

En otro acto presidencial que fue observado, por los reporteros enviados por sus medios a la gira y los medios locales, por medio de un monitor y a 40 metros de distancia, con vallas de metal de por medio, se recordaba que la primera piedra de la obra se colocó en septiembre de 2015, con la presencia de Enrique Peña Nieto y el gobernador -también de triste memoria para los duranguenses- Jorge Herrera Caldera.

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