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En estas vacaciones revisa la fecha de caducidad de tu bloqueador solar

 

Aplicar bloqueador o protector solar en la playa es básico para una rutina de cuidado de la piel. De hecho, es conveniente su uso diario.

Si hay algo que no puede faltar en el neceser de verano es el protector/bloqueador solar. Y, aunque los expertos insisten en que deberíamos usarla durante todo el año, es la época de playa y piscina cuando más nos acordamos de ella. Al final la usamos de año en año y utilizamos la de 2017 en 2018. Igual que hicimos en 2017 cuando empezamos el verano con la de 2016. Pero, ¿se puede?

La respuesta más sencilla y rápida es NO, aunque es algo imprecisa. Los bloqueadores y protectores tienen fecha de caducidad y si no la respetamos, ésta puede perder propiedades y dejar de ser eficaz.

Lo normal es que su vida útil sea de 12 meses, que empiezan a contar una vez que el producto se haya abierto. Esto se comprueba mirando el código PAO (period after opening), que aparece representado como un bote destapado con un número seguido de una M mayúscula. Ese número representa los meses durante los que el fabricante garantiza la seguridad y efectividad del producto.

Si la abriste el principio del verano y no la terminaste es mejor que uses una nueva. Otra cosa sería que la hubieses abierto al final de temporada, entonces sí que podrías seguir usándola”, apunta Alejandro Martín-Gorgojo, especialista de la Clínica Ruber de Juan Bravo, en Madrid, y académico de la Agencia española de Dermatología y Veneralogía (AEDV).

Como señala la Organización de consumidores y Usuarios(OCU), estos productos contienen agua y una gran cantidad de nutrientes, están sometidos a bruscos cambios de temperatura y de humedad, y además entran en contacto con el aire. Esto hace que sea “un caldo de cultivo idóneo para la proliferación de microorganismos, con lo que su seguridad y eficacia puede verse comprometida”. Por lo que, aunque parezca estar en buen estado, se recomiende respetar este número PAO.

Y, si no han transcurrido esos 12 meses, también conviene estar atento a otras señales como el color, el olor o la textura. “Si se han modificado, no debería usarse la crema”, advierte la AEDV, a lo que añade la OCU que “un cosmético en mal estado puede causarnos reacción en la piel, desde una irritación hasta una infección bacteriana”. Y añade: “Por eso es una temeridad aconsejar que se use un cosmético más allá de su PAO, aunque parezca que está en buen estado”.

Un portavoz de Pierre Fabre, propietaria de la línea de productos de alta demanda, remarca a este periódico que «la recomendación de no utilizar un fotoprotector un año después de abrirse no es un capricho. El fabricante no se puede hacer responsable de la eficacia y seguridad de su producto si se utiliza después de abierto y cumplido el PAO indicado en el envase y en condiciones de uso no recomendadas para los productos cosméticos como cambios de temperaturas, mayor facilidad de contaminación por agentes externos… en las que no sabemos si se mantendrá la eficacia inicial». «Europa busca con estas medidas garantizar la salud de los consumidores, no proteger a la industria cosmética», enfatiza.